23 de marzo de 2012

ESPERANDO AL BRETAGNE


Durante años, desde la mañana en que su abuelo le llevó a ver el primer barco que inauguraba aquella línea marítima, ir a ver atracar o zarpar el ferry, entreteniéndose muchas veces en ver cómo coches, caravanas y camiones entraban o salían de sus bodegas, se convirtió en una costumbre a la salida de clase. Pero nunca acudió a los muelles con tanta emoción ni tanto interés por verlo, como cuando desde la terraza de la estación marítima vio llegar, enfilando la canal, al Bretagne, tan diferente al viejo Quiberon, en su escala inaugural.

26 de febrero de 2012

FRITZ: UN CUENTO POR ENTREGAS (XXXIV)- LAS DOS MUERTES DE FEDERICO ALEMÁN


Marca el reloj las nueve menos cinco de la mañana. En torno a la mesa de la sala de reuniones de la comisaría, el Capitán González, el abogado de la Policía, el de la Señora Mann y Alfons esperan la llegada del Teniente Grisón con el informe de los restos hallados en la limusina del accidente del P.K. 42,500. En cada uno de ellos la impaciencia se muestra de un modo: el Capitán González juega con su reloj, como si de repente fuera un objeto extraño para su muñeca; el abogado de la Policía, mira y remira la carpeta que ha sacado de su cartera; el abogado de la Señora Mann, por su parte, mira cabizbajo la estancia y se muerde el labio superior; y Alfons, Alfons simplemente está allí sentado, abstraído en el recuerdo de los lejanos años de infancia, cuando conoció a Laura Dell’Oro, su cliente y amiga.

A las nueve en punto, el Teniente Grisón abre la puerta de la sala y entra; lo hace sin prisa, tomándose su tiempo. Reparte sendas carpetas a los allí presentes: esos son los resultados de los restos hallados en el trigal. Lo que pueden leer al abrir aquellas carpetas, les saca de golpe de la impaciencia y les arrastra inexorablemente a un estado de cosas que quizás ninguno había imaginado: los restos de sangre hallados en la limusina, y que con seguridad puede afirmarse que pertenecen sobre todo a la víctima del caso, obligan a plantearse que bien lo que creían un asesinato no lo fue o bien Federico Alemán murió por segunda vez en aquella limusina.
En todos la incomprensión se mezcla con el asombro. Pero el Teniente Grisón les explica lo que para un científico como él dicen los datos: la cantidad de sangre hallada en ambos escenarios sólo es explicable si en uno de los dos hubo un aporte extraordinario de material sanguíneo.



-Y eso quiere decir exactamente…
-Eso, Capitán González, quiere decir, ni más ni menos, que hemos de suponer que alguien, quizás el mismo Federico Dell’Oro, contaba con reservas sanguíneas para usarlas cuando fuera oportuno. Ni más ni menos que como haría un atleta.

El abogado de la Policía no dice nada, aunque en su rostro se nota que nada de lo que parece anunciar ese informe forense le agrada. El abogado de la Señora Mann, por su parte, no duda en sugerir que eso exculpa a su cliente. Y Alfons, que no puede esconder la contrariedad que le causa lo dicho por el jefe del Departamenteo Forense, no piensa en el caso, sino en cómo trasladarle a Laura los nuevos datos.



-Si miran la segunda página -apunta el Teniente Grisón-, podrán ver que de las muestras de ADN recogidas en este segundo escenario, la mayoría eran sencillamente inservibles, por su estado de degradación. Sin embargo, las pocas muestras analizables, nos han permitido identificar ADN de sólo dos indivíduos: uno, Federico Alemán, en trazas encontradas en el asiento del conductor, el trasero y en algunos restos plásticos hallados en el maletero de la limusina; el otro, Laura, su mujer, en el asiento trasero, como era de esperar, si nos atenemos a lo declarado por ella bajo hipnosis.

-¿Y la Señora Mann, la conductora de la limusina?, pregunta inmediatamente Alfons.

-Sólo tenemos dos ADNs distintos y pertencen, sin lugar a duda, al matrimonioAlemán-Dell’Oro. Nada nos permite afirmar, con los datos científicos de que disponemos, que en esa limusina haya habido ningún otro individuo, estemos pensando en la Señora Mann o en cualquier otra persona. Pero que no podamos afirmarlo, no equivale a que podamos negarlo sin más.

25 de febrero de 2012

OTRA VEZ, ALGUIEN

Entra en el café y, como siempre, se acerca al cajetín de la prensa y toma un periódico. Después mira y camina hacia una mesa. Antes de llegar a ella, una señora mayor le ofrece otro periódico, que él devuelve al cajetín junto a la entrada. De vuelta hacia su mesa, dudando si había entendido mal, pregunta a la señora si era eso lo que quería o si era cambiarle el periódico. Pero no, estaba todo bien. Sin embargo, de repente aquella señora, a quien no conoce, le dice: "Usted es abogado, ¿verdad?" Y ya van... No, él no es abogado, pero cada vez se convence más de que un abogado de aquella ciudad, si no es él, se le debe parecer mucho.



24 de febrero de 2012

EL ENEMIGO MÁS PELIGROSO

En las manifestaciones de Atenas, el hombre que hace más de 60 años arrancó la bander nazi de la Acrópolis -hoy un anciano de 91 años de edad- acaba en la enfermería del Parlamento tras una carga policial. En Valencia, en las manifestaciones de estudiantes, los antidisturbios, su jefe dixit, se enfrentan a "enemigos" y como a tales se les trata. Y por esta vez Nolaaxe está tentado de ponerse del lado de los antidisturbios atenienses y valencianos: porque no hay enemigo más peligroso que un anciano que sabe la importancia de no callarse o un adolescente que empieza a descubrirque su silencio no es el derecho de nadie.

15 de febrero de 2012

VOLVIENDO LA MIRADA ATRÁS


Cruza el paso de cebra, medio corriendo, mientras se cierra el semáforo. Y al mirar hacia su derecha, hacia la calle desde la que los coches se acercan, cruzando la amplia vía que en tiempos fuera ría que separaba la Puebla Vieja y la Puebla Nueva, unidas tan sólo por un viejo puente de piedra, quizás de madera mucho antes... por un instante su mirada vuelve atrás decenios, siglos, y se imagina el agua, y la orilla del otro lado. Y sin saber por qué, se pregunta si alguna vez alguien cruzaría aquella ría a nado, quizás niños jugando, como los raqueros que siglos después  inmortalizaría Pereda con el leve vuelo de su pluma.

11 de febrero de 2012

BOTAS DE GOMA, VERDUGOS DE LANA Y FRÍO

De niño, tenía unas botas blancas de goma para meterse en los charcos y chapotear como un patito, sin que ello hiciera, cree recordar, mucha gracia a su madre. Y tenía también un verdugo de lana, que no recuerda si era de su agrado o no, aunque recuerda que le daba un aire de militar en misión o vaya usted a saber qué. Y tenía, tenía... No, no recuerda que nunca tuviera frío; a no ser, claro, cuando en verano iba a la playa y salía del mar tiritando y castañateando los dientes, aunque de eso no se libra nadie en el Cantábrico.

4 de febrero de 2012

UN AÑO MÁS, SE QUEDA SIN SIN SU NEVADA

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¿Pecan de sensacionalistas los informativos de este país a la hora de tratar el tiempo? Seguro que muchos dirían que no; él dirá que sí, que mucho. Estos días ve cómo los teledirarios se abren con amenazas de mucho frío y nevadas por doquier. Y sin embargo, un año más él se queda sin su nevada -la lleva esperando desde el lejano ya año 83, ¡el siglo pasaso!, cuando a la salida al recreo, un día, sin tener noticia de nada, se encontró con la nieve cubriéndolo todo y desde aquel también lejano año 84, cuando por las cuestucas bajaba gente con esquíes- y cada vez  pierde más la esperanza. Y en cuanto al frío, será que está lejos de ser friolero, pero unas décimas sobre cero, son desde luego, mejor que unas décimas de fiebre. Pero no pecará Nolaaxe de generalizar, que seguro que en otros sitios el sensacionalismo ha quedado enterrado bajo la nieve y el frío, pero nadie le convencerá de que lo de estos días haya sido para abrir los informativos, al menos por aquí, concretando.

ALLÍ, A LO LEJOS



Allí, a lo lejos, más allá del horizonte, como un reflejo congelado en el azogue, duerme y espera el pasado de este blog. Duerme, sí, pues las palabras ya no cuentan en él historias, ni siquiera mínimas. Y espera, sí, ¿pero qué? ¿Acaso que su autor vuelva, como se espera que Arturo vuelva un día de Avalon? ¿O quizá sólo una desaparición que  él mismo ignora cómo podrá ser? Sí, allí a lo lejos... a veces alguien deja unas palabras, quién sabe si a sabiendas de que lee el pasado, y eso sólo basta para que él vuelva y para que por un momento el pasado se torne presente.

24 de enero de 2012

4710


Corre el año 4710, pero no hay ni rastro del futuro, al contrario, todo es y está como lo dejó en 2012. Vuelan gaviotas tiñendo de azul el cielo, tijeras cortan bolsillos, ojos que una vez miraron hacia otro lado para no ver, miran ahora hacia otro lado para ver. Todo sigue igual, incluso él; sólo el calendario cambia: Año Nuevo chino, Año del Dragón, año 4710.

11 de enero de 2012

ASCO

Esta mañana la mayoría de las cadenas informativas internacionales daban la noticia del asesinato de un científico iraní que trabajaba en proyectos de enriquecimiento de uranio. Y no le importa si han sido los unos o han sido los otros -¿acaso importa?-, pero le asquea porque se sabe convencido de saber quiénes han sido realmente. Ya estaba asqueado de esta hipocresía occidental desde hace mucho; de que quienes han mirado para otro lado cuando sus aliados han conseguido armas nucleares; de que quienes son los únicos que, en su infinito cinismo, usaron por dos veces la bomba atómica sobre población civil, precisamente por saber cuáles serían sus efectos, pretendan decirle ahora que Irán, y algunos científicos, son el peligro. Y asco le da ver la simpleza de argumentos y la simpleza de conocimientos, si pretenden que la energía nuclear lleva necesariamente al desarrollo de armamento nuclear. Dejemos al tiempo que diga lo que Irán hará. Lo que otros hicieron sabido es, aunque no se quiera hablar de ello.